EL FEEDBACK

Dar feedback

Sólo escuchamos si somos escuchados. Y nada mejor para saber si el “otro” nos escucha que preguntarlo: “¿qué he dicho?”. Y esperar la respuesta. Si recuerdas es lo que hacían nuestros profesores y de inmediato sabían si les escuchábamos o no.

La cibernética le puso un nombre técnico a lo que nuestros profes hacían cargados de razón: feedback. No voy a entrar a describirlo, valga que el feedback ayuda a cualquier sistema a autorregularse bien manteniendo un equilibrio o dirigiándole a una meta.  

El feedback es primordial para saber dónde nos encontramos o a dónde nos dirigimos. 

En muchas ocasiones llamamos  feedback a un montón de consejos, opiniones, reprimendas del tipo “lo que tienes que hacer” “cambia de camino”  ”esto lo haces por…” El feedback, ni son consejos, ni opiniones. Veamos un caso especialmente gráfico.

Cade y O’Hanlon cuentan en Guía Breve de terapia breve el siguiente caso. Una terapeuta acudió a un consultor a solicitar ayuda ya que no soportaba el fracaso al que estaba llegando con su cliente, “una mujer que había luchado durante cierto tiempo con dos adolescentes fuera de control y un esposo que le brindaba poco apoyo, trabajaba muchas horas y era proclive a tener estallidos violentos” . La terapeuta describía así lo que estaba ocurriendo.

“No escucha nada de lo que digo, decía la terapeuta al solicitar ayuda, no acepta consejos. Ya la han echado de varias instituciones. Yo soy la única persona que le queda, que aún está dispuesta a verla. En realidad no llego a nada. Sé que necesita ayuda, pero me siento impotente para hacer algo por ella, y también culpable al descubrir que me está empezando a provocar una aversión activa”

El consultor aconsejo a la terapeuta que fuera más cercana, menos rigida, no diera consejos y durante el encuentro se limitara a repetir frases como estas cada cierto  tiempo.

“Pero eso es terrible”“¿Cómo demonios ha aguantado durante estos años”“Seguramente usted siente que nadie sabe lo que ha tenido que pasar. Debe sentirse muy sola con toda esta preocupación” “¿Cómo es que resiste todo esto?” “Muchas personas habrían renunciado hace tiempo”…

La mujer a lo largo de la reunión fue sintiéndose más calmada, más tranquila, puede que un poquito más optimista, y respondió a la última pregunta “No lo sé. Quizá soy más fuerte de lo que creo”

Recuerde por un momento una situación similar con un familiar, un compañero de trabajo, un amigo. Ellos no quieren ni sus consejos, ni escuchar “esta crisis pasará”, “ya verás como encuentras trabajo rápidamente” “sin duda tu hijo, esposa, madre.. volverá a quererte”

No. Lo que esperan es un potente feedback compuesto a partes iguales de respeto y inteligencia. De no ser así lo mejor es guardar silencio.

Cortesía de:

Chomin Alonso

Asesor personal, profesional y familiar.Desarrolla su trabajo de asesoramiento a través de terapias breves, centradas en soluciones, colaborativas y narrativas. Especializado en procesos de generación de nuevas ideas, ha desarrollado métodos útiles y prácticos para una acertada gestión de la creatividad en procesos de cambio en personas y organizaciones.

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